El pueblo boliviano votará su nueva Constitución el 25 de enero

Llega el Jach’a Uru (el gran día) para la refundación de Bolivia

 

Jaime Padilla* .  Tomado de www.suramericapress.com

 

Terminó la espera. Cuando Evo Morales asumió la presidencia de Bolivia hace exactamente 36 meses en su primer discurso dijo «Estamos acá para cambiar nuestra historia. De la resistencia de 500 años a la toma del poder para 500 años, para acabar con esta injusticia, para acabar con esta desigualdad». Ese tiempo de espera ha transcurrido y finalmente llega el Jach’a Uru (el gran día en lengua aymara) para la refundación de Bolivia.

 

El pueblo boliviano en los últimos cinco años ha sido protagonista de su propio destino. Las transformaciones socio-políticas se han venido dando desde diciembre del 2005 con la elección del primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, ahora que en el inicio de su tercer año de gestión, conduce al país hacia un referendo sobre el proyecto de la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE), previsto para este 25 de enero.

 

En Bolivia, -hasta el año 2002- la población votaba pero no elegía a sus autoridades, entonces el pueblo convertido en un observador, presenciaba el contubernio político en el parlamento, donde a  nombre de la democracia y con pactos secretos designaban a los gobernantes de turno. El primer pilar de la construcción del nuevo Estado se cimentó recién el 10 de agosto del 2008 con el referendo revocatorio.

 

Según la reciente encuesta elaborada por el Observatorio de Gestión Pública (OGP), la NCPE obtiene un apoyo del 65 por ciento de la población, que claramente contradice otros pronósticos publicados por la prensa local con la intención de confundir a los electores. Si bien hoy es importante resaltar  la enorme confianza de los diferentes sectores sociales en el proceso de cambios que el gobierno va incorporando paulatinamente en la vida política del país, es también fácil percibir  que no sólo los partidarios de la derecha ni todos los activistas sociales están de acuerdo con esta visión. Incluso dentro del partido gobernante MAS  hay distintas tendencias, aunque de momento el liderazgo de Evo Morales consigue mantener la unidad.

 

Evo Morales ha obtenido, luego de dos años y medio de gestión, en el referendo revocatorio del 10 de agosto del 2008, un apoyo del 67,41 superior al que logró en los comicios presidenciales de diciembre del 2005, cuando resultó elegido con un 53,7% . Y son estos resultados que alientan en el pueblo mayoritario la llegada del Jach’a Uru (el gran día), para el mundo andino es la visión puesta en el futuro. La esperanza de un glorioso amanecer para la refundación de Bolivia con la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE) que contiene tres elementos de transformación estructural muy importantes: un nuevo diseño de Estado,  reconocimiento de las autonomías y la aplicación de un nuevo modelo de desarrollo económico-social.

 

La derecha desahuciada

La derecha nunca comprendió la nueva situación política y se autoeliminó. Usó la huelga de hambre, la violencia verbal y física, compró medios de información y sobornó a periodistas, robó y saqueó las instituciones del Estado, organizó grupos armados para asesinar a los campesinos e indígenas con el único fin de truncar este camino.  La resistencia de estos grupos oligárquicos tiene también connotaciones raciales.

El ex prefecto del departamento de Pando Leopoldo Fernández (detenido en la cárcel de San Pedro, La Paz), compró armas y contrató sicarios, para masacrar una marcha pacifica de campesinos. Este nefasto personaje de la política boliviana a tenido una vida de privilegios gracias a su carrera como parlamentario, ministro y prefecto y haciéndose de instituciones cívicas y estatales se apropio de negocios y tierras. Fernández es responsable -según testigos e investigaciones internacionales- de los sangrientos sucesos del 11 de septiembre del 2008.

 

Este hecho luctuoso marcó el final de los autonomistas del llamado « los departamentos de la media luna», pese a la lentitud de la justicia ahora van cayendo uno por uno los autores y cómplices de grupos oligárquicos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Sucre que provocaron una escalada de atentados y persecución para generar una ola de terror en el país.

 

El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branko Marinkovic, hijo de inmigrantes croatas, ha sido otro de los conductores de la ofensiva golpista contra el presidente Evo Morales. El pueblo exige el castigo para todos estos personajes políticos corruptos y  que no terminen siendo salvados por el famoso amiguismo que hundió a este país en esta tremenda inseguridad jurídica.

A criterio del analista boliviano José Luis Gareca, responsable del área de investigación y publicaciones de Somos Sur, la llamada burguesía ha imbricado con el capital transnacional y se ha potenciado con la presencia de inmigrantes alemanes, yugoslavos, croatas. «A este grupo se ha incorporado la burguesía agroindustrial, los terratenientes y el poder económico de las colonias menonitas y japonesas. Aquí se encuentran los mentores de “la nación camba” y políticamente auspician las autonomías departamentales, para que a nombre de «descentralización» tengan más poder político y puedan potenciarse aún más en el mercado interno y las exportaciones. Quieren un gobierno departamental que les subvencione y garantice su reproducción y un Estado que absorba sus pérdidas. Sus hijos y su entorno más cercano social han implementado espacios socio educativos altamente elitarios e incluso estudian fuera del país. Consideran a Bolivia como su «hacienda» o «colonia». La pigmentación de su piel es predominantemente verde, como los dólares, aunque se esfuerzan en vestirse y pintar sus casas y su cara de blanco», subraya.

 

Después de la muerte jurídica del principal partido opositor PODEMOS queda aún la voz - sin resonancia-  del prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas que anunció recientemente una «campaña nacional por amor a la patria y a la libertad», en la que dice que empleará «todas las armas de la democracia» para oponerse a la NCPE. Ellos son así, hablan de democracia, reclaman justicia y piden diálogo sólo cuando les conviene.

Una pequeña muestra se advierte en una nota editorial del diario cruceño El Deber que aboga por el recientemente destituido contralor  de la República Oswaldo Gutiérrez acusado de proteger la corrupción al no presentar auditorías contra petroleras extranjeras que causaron daños al Estado por 1.000 millones de dólares. El gobierno «acaba de apoderarse de la Contraloría General de la República, designando ilegalmente en estas funciones a un parlamentario del MAS», escribe en su edición del 09/01/06.

Esto parece indicar que a todos ellos las palabras de Evo Morales les provoca mucho miedo cuando le escuchan decir que  «no se perdona a los corruptos, habrá una investigación con  carácter de retroactividad. A partir de la aprobación de la nueva  Constitución se investigará o se castigará a los corruptos.  Quienes robaron antes de la aprobación de esta nueva Constitución  tienen que ir a la cárcel».

 

La infiltración y guerra mediática

En efecto son estos dos elementos también los que atentan de manera permanente contra el gobierno de Evo Morales.  Ya en noviembre del 2006 se había denunciado que cientos de militantes y ex funcionarios del Movimiento  Nacionalista Revolucionario (MNR), Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), Acción Democrática Nacionalista (ADN) y otros partidos tradicionales se infiltraron en el gobierno para ocupar cargos jerárquicos y medios. Los comités cívicos departamentales de Santa Cruz, Sucre y Tarija - a su vez- han desplazado a sus compinches hacia las diversas organizaciones sociales y sindicales afines al gobierno para crear divisiones y provocar actos violentos en sus actividades.

Los medios de comunicación: radio, televisión y prensa escrita obedecen también las órdenes de los grandes intereses oligárquicos, ligados unos al narcotráfico y otros a la política de Washington, que diseña su estrategia para quebrantar el proceso boliviano.

 

Evo Morales, al expulsar del país al Departamento Antidroga de Estados Unidos (DEA), acusado de realizar «espionaje» y «conspiración» contra su gobierno, fue calificado por alguna prensa de imitador de su colega venezolano Hugo Chávez, sin reconocer que  esa valiente actitud del presidente indígena permite al pueblo boliviano recuperar la soberanía y la dignidad nacionales. Primero fue al embajador norteamericano Philip Goldberg y después la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo  Internacional (Usaid), siendo que está última destinaba gran  cantidad de dinero para generar problemas en su intento de dividir a Bolivia con la prédica de la autonomía departamental. Convocaron, primeramente, en Santa Cruz a un referéndo, ‘»ilegal y separatista’», el 4 de mayo del 2008 para que la población avale su autonomía. Beni, Pando y Tarija siguieron el mismo ejemplo en junio.

¿Quedó algo de tanta alharaca autonomista?. «Estos seudoautonomistas, autonomistas de ayer y hoy centralistas, egoístas, hoy violentistas no quieren la autonomía, nunca la quisieron», responde el vicepresidente de la República Alvaro García Linera.

Pero la conspiración derechista no termina ahí. La CIA mantiene -desde tiempos de las dictaduras militares una sólida red de agentes nacionales infiltrados en las fuerzas armadas, policía y toda una serie de grupúsculos ligados a los extremistas de la oligarquía, latifundistas y ganaderos, y desde atrás el capital financiero, que -felizmente- hasta ahora han fallado en sus intentos de asesinar a Evo Morales.

El 12 de octubre del 2006 se desbarató un plan elaborado por un grupo de ex militares para asesinar a Evo Morales durante la celebración de un mitin en la ciudad de Santa Cruz, bastión de la oposición.

En junio del 2008 se denunció de otro «intento de magnicidio» contra el presidente tras detener en Santa Cruz a dos jóvenes, quienes posteriormente fueron liberados. Por último el 22 de diciembre reciente se hizo público la existencia de un nuevo plan de la extrema derecha para que un campesino indígena asesine al presidente durante uno de los multitudinarios actos públicos en que participa casi cada día.

 

El gobierno de Estados Unidos está enojado, y tiene razón

A mediados del año pasado la oposición era tan fuerte que impedía al presidente visitar cinco de los nueve departamentos de Bolivia, pero el escenario cambió y el mandatario termina 2008 con todo el poder y  decidido ahora a defender la nueva Constitución.

El presidente Evo Morales, cuenta con «el poder del pueblo» para gobernar, y no sólo el de los movimientos sociales, después de haber sido ratificado en el cargo por casi un 68 % del  electorado.

 

Igualmente ha logrado un mayor prestigio y principalmente un amplio respaldo  a su gobierno de los países del Mercosur -Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay- más Venezuela. También los gobernantes amigos se comprometieron a absorber las exportaciones que se hacían a Estados Unidos a través de las preferencias (Atpdea) , a la vez que recibió unánime apoyo de la cumbre de UNASUR con la asistencia de nueve mandatarios de América Latina, convocados en Santiago de Chile para tratar la crisis política en Bolivia en septiembre pasado.

El presidente estadounidense, George W. Bush, firmó un decreto que suspende las preferencias arancelarias andinas para Bolivia a partir del 15 de diciembre, tras acusarlo de no cooperar en la lucha antidrogas. Las llamadas certificación o descertificación de la lucha contra el narcotráfico es un instrumento coercitivo e intimidatorio. Evo respondió que eso no se acepta ni se permitirá.

Así que se justifica el enojo de la administración norteamericana, más porque el gobierno de Evo:

-Revocó el Decreto Supremo 21060 que impuso en 1985 el neoliberalismo, después de 20 años de privatizaciones y cortes en el gasto social en Bolivia.

- Estableció el control de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB), sobre el 82% de la producción de gas y petróleo, medida que afectó los intereses de las multinacionales.

- Promovió la refundación de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) para desarrollar la minería a fin de impulsar el desarrollo industrial de este sector.

- Puso en marcha la reforma agraria con la entrega de tierras fiscales a campesinos e indígenas, y se comprometió otorgar 2,5 millones de hectáreas.

- Declaró Bolivia libre del analfabetismo. Durante los 33 meses que duró el proceso de alfabetización de 827.000 personas y con la declaración del país de territorio libre de analfabetos, es el tercero en la región después de Cuba y Venezuela.

- Consiguió el crecimiento de las reservas internacionales de mil millones a siete mil 500 millones de dólares en poco más de dos años de gestión. El Fondo Monetario Internacional ha perdonado $251 millones de la deuda pública boliviana, y España ha anulado otros $120 millones en deuda privada.

-Por primera vez en la historia de Bolivia los pequeños productores tienen acceso a créditos, con prioridad los vinculados a la entrega de alimentos, además de empresarios medianos.

 

Movilización

Evo Morales confirmó a finales de diciembre reciente el crecimiento en el país de la renta petrolera y autorizó en el mismo rubro nuevas prospecciones. Atendió las demandas salariales y por primera vez tras más de veinte años de neoliberalismo subastador el país goza de un superávit fiscal. Para agosto de 2008 se tenía proyectada una meta de superávit fiscal de 3.425 millones de bolivianos y se logró 8.488 millones de bolivianos según el Banco Central de Bolivia (BCB) y esto sin duda constituye un blindaje contra los efectos de la crisis externa.

 

El negocio - en palabras simples- ha cambiado mucho en estos tres años con Evo Morales.  Ahora los bolivianos tenemos para el futuro el mayor desafio: la construcción de un nuevo estado nacional. Un cambio definitivo y para ello el pueblo movilizado, ha reafirmado colectivamente su compromiso de defender su revolución democrática.

Los residentes bolivianos -por ahora sin el derecho a depositar su voto- en el exterior, organizados en asociaciones, comités y grupos de apoyo y solidaridad están  movilizados para debatir los alcances de la NCPE. En respaldo al presidente y pueblo de Bolivia han anunciado en Madrid, Londres y Estocolmo la realización de diversas actividades durante la histórica jornada del 25 de enero.

 

Proceso de cambio sin retorno

El texto de la  NCPE comprende 411 capítulos, de ellos se modificaron más de 100, e interpreta las reivindicaciones de sectores sociales y también de agrupaciones opositoras. Impulsará las autonomías departamentales, regionales e indígenas en función de la unidad nacional y ampara  la igualdad para todos los bolivianos y aprueba diversas formas de trabajo y producción, además plantea la economía plural y reconoce tres sistemas  económicos como el capitalismo moderno, el mercantilista y el tradicional  comunitario.

 

Evo explicó la serie de bondades que ofrece la nueva ley de leyes como los servicios básicos  el derecho humano, los recursos naturales para el pueblo, la desaparición de la inmunidad parlamentaria, la lucha contra la corrupción, la constitucionalización de la renta «Dignidad» y el bono escolar «Juancito Pinto». Pero advirtió que de ninguna manera permitirá la división del país. «Autonomía no es separación, no es división. Bolivia se mantendrá unida y no permitiremos ninguna división de Bolivia», dijo. El Estado tendrá un carácter plurinacional comunitario y  la descentralización a través de las autonomías.

 

Y no es extraño, ante la nueva situación que se avecina en el país, también las voces de alarma y temor se disparen. El vicepresidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Roberto Gutiérrez, acusa que el gobierno «ha dejado de ser democrático y se convirtió en una dictadura sindical cocalera». De igual modo surgieron en los días recientes  pronunciamientos contra el proyecto constitucional  emitidas por las agrupaciones autodenominadas «Defensores del Gas» de la ciudad de El Alto liderada por Roberto de La Cruz, jóvenes de Alto Beni, chóferes del transporte internacional, campesinos de Aroma, la comisión Tierra y Territorio de la Provincia Omasuyos, la Universidad Pública de El Alto (UPEA), y sectores del Movimiento Sin Tierra (MST). Todos a su vez acusan que  la NCPE no afecta  los intereses de los grandes terratenientes.

No se quiere decir que estos grupúsculos sean peores que los secuaces de la Juventud Cruceñista, ellos son los quejosos de siempre que persiguen -sin suerte- captar la atención popular.

«Siento que este proceso de cambio es sin retorno. Digan lo que digan, hagan lo que hagan, ya no va a volver el neoliberalismo»,  manifestó el presidente Evo tras promulgar la ley del referendo constitucional  para el 25 de enero del 2009, en el marco de un acuerdo político con la oposición que incluye además elecciones generales anticipadas para el 6 de diciembre de este  año.

 

*Periodista boliviano radicado en Suecia

padilla.jaime@yahoo.es

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